[Artículo publicado el 15/7/20 en el Indicador de Economia]

La Generalitat de Catalunya ha convocado un grupo de expertos para crear el grupo de trabajo llamado «Cataluña 2022», coordinados todos ellos por la directora académica del NYU CUSP de Nueva York Victoria Alsina y Genís Roca, presidente y socio de la consultora RocaSalvatella. En la lista de nombres aparecen algunos muy conocidos cono Tatxo Benet de Mediapro, el filólogo Jordi Amat, la fundadora de Vilynx Elisenda Bou, la directora ejecutiva del TNC Mónica Campos, Albert Cañigueral de Ouishare o Josep Maria Martorell, director asociado del Barcelona Supercomputing Center. Y así hasta 30 nombres muy destacados cada uno en sus ámbitos. 15 hombres y 15 mujeres. En los números también hay un mensaje, sin duda.

Dejando de lado la baja presencia de expertos provenientes de las comarcas del sur la lista de nombres es impresionante y hace pensar que se han puesto con ganas. El objetivo según dijeron es «hacer un regalo a la próxima legislatura» y analizar cómo debe ser la reconstrucción necesaria que debe llegar a partir de 2022. En este grupo se tratarán hasta quince ámbitos diferentes y estratégicos para el país. Desde el modelo industrial, los servicios al ciudadano, el sistema de gobernanza y participación o el modelo de turismo serán algunos de los temas que este grupo tendrá que tratar. Se espera que a principios del año próximo su trabajo habrá finalizado, contando finalmente con la participación de hasta 400 especialistas de diferentes ámbitos. Cómo queremos ser cuando seamos mayores. En una entrevista reciente Genís Roca se refería a los trabajos a realizar con la expresión «Hola, siglo XXI».

Francamente, un se toma este tipo de iniciativas con cierto escepticismo. El último plan de planes. El nuevo ahora sí que sí. Pero con estos nombres por delante yo al menos les doy el beneficio de la duda, se lo han bien ganado. Más allá del color político de cada uno parece inteligente poder detenerse a pensar y dibujar cómo debe ser la Catalunya del futuro. En este momento en que nos encontramos no nos bastará con soluciones de corto y medio plazo. En muchos ámbitos necesitamos un replanteamiento profundo si no queremos perder definitivamente el tren de la primera mitad del siglo. Hemos entrado en el siglo XXI con unos mecanismos de relación, organización y producción muy similares a los que ya teníamos. Sí, es cierto. Tenemos mucha más tecnología que nunca. Pero hemos agrietado del estado del bienestar y las desigualdades cada vez serán más pronunciadas. Los mecanismos de participación democrática siguen siendo casi los mismos. Nuestro modelo industrial necesita una repensada seria y no acabamos de aclarar qué queremos hacer con el turismo. Somos una de las regiones de Europa que menos invierte en innovación y tenemos unas infraestructuras poco preparadas para el futuro.

De manera que por una vez levantemos la mirada y démonos una oportunidad para el futuro. Tenemos tanto talento como cualquier otra región del planeta de manera que aunque sea por una vez vale la pena dejar de lado las discusiones e ir todos a una. Nos va el cuello.

Imagen destacada de Leon Seierlein en Unsplash