Te presento Canal Consultor

Te presento Canal Consultor

Lo confieso, estoy nervioso.

Como un chiquillo en su primer día de cole, así.

Y es que hoy ve la luz un proyecto que vengo madurando desde hace algunos meses.

Pero ha sido ahora, a raíz del confinamiento y de pasar más tiempo conmigo mismo, cuando me he decidido a rematar el trabajo.

Así que hoy quiero presentarte mi nuevo proyecto: Canal Consultor.

Antes de contarte exactamente qué es tenemos que viajar hacia atrás en el tiempo.

Exactamente quince años.

Cuando yo empecé a hacer mis primeros trabajos como consultor prácticamente no sabía ni dónde me estaba metiendo. De hecho no fue una estrategia, sino una petición de un cliente lo que me abrió los ojos.

Yo no tenía ni idea sobre cómo presentar mis servicios, cómo atraer clientes…¡¡ni mucho menos cuánto cobrar por todo ello!
Ya no digamos todo el aprendizaje que he ido acumulando todo este tiempo sobre cómo gestionar los proyectos y saber aportar valor como consultor de empresas.

Y en estos años me he ido fijando en una cosa: no hay escuelas de consultores.
Nadie te dice exactamente cómo debes hacer las cosas o de qué manera.

Cada maestrillo tiene su librillo.

Yo he ido aprendiendo sobre todo de dos formas.

La primera, equivocándome. Nada enseña más que cometer errores si estás atento. Y como yo soy mucho de prestar atención y de equivocarme, pues he aprendido lo que no está escrito.

La segunda, hablando con compañeros consultores. Unos aprendemos de otros pasándonos información que acaba en conocimiento acumulado. Así que tu red de contactos, una vez más, es un factor crítico de éxito.

Bueno, yo me he propuesto romper esta cadena y ayudar a otros profesionales a ser mejor consultores.

A que puedan acelerar esos procesos de aprendizaje que tanto cuestan.

Yo entiendo que ser consultor conlleva querer ayudar. Ayudar a tus clientes a conseguir mejores resultados, a estar cerca de ellos y aportar al proyecto cuando es necesario.

Hay muchos mitos sobre la consultoría y qué significa ser consultor.

Yo creo y afirmo que tiene mucho que ver con querer ser de utilidad y compartir con los demás parte del conocimiento que uno va adquiriendo con la experiencia.

Y para ello publicaré contenidos que puedan ser de valor como estrategias, herramientas y técnicas relacionadas con el mundo de la consultoría y los negocios.

Canal Consultor también es un Podcast que ya está publicado y que puedes escuchar desde las principales plataformas como SpotifyiVoox o Soundcloud solo por mencionar algunas.

Hoy puedes escuchar ya el primer episodio de bienvenida y otro en profundidad en el que he entrevistado a Fernando de la Rosa (titonet en la red).

Con él hemos hablado sobre la transformación digital y la consultoría. Hablar con Fernando siempre es un placer, es alguien que te hace ver claro lo que parece un lío.

Diría que es la persona que conozco, y conozco unas cuantas, que más sabe de marketing, comunicación y eso que hemos llamado «lo digital».

En la entrevista nos ha dejado interesantes momentos como estos:

6:17    «No vendas tus horas, vende tu conocimiento»
15:43 «¿De qué hablamos cuando hablamos de digital?»
23:01 «Los dos grandes tipos de consultoría hoy»
29:45 «Es el momento de pensar en las ventas de septiembre»
41:16  «Dar clases no es tener un PowerPoint»

Aquí puedes escuchar ya el episodio completo:

Pero te aviso. Esta no es la única pieza del puzle de Canal Consultor.

En las próximas semanas tengo previsto poder presentarte más novedades.

Por el momento te invito a darte una vuelta por el podcast y, oye, si te parece interesante pues suscríbete y así seguimos en contacto por allí.

Entrevista con Fernando de la Rosa

Entrevista con Fernando de la Rosa

Entrevista con Fernando de la Rosa

Episodio #002 de Canal Consultor.

 

En este episodio conversamos con Fernando de la Rosa, más conocido en la red como Titonet. Va a parecer un tópico pero no lo es, Fernando es de esas pocas personas que casi no necesita presentación. A él le gusta presentarse como un perfil ABC: Academic-Business-Consulting. Es decir, es profesor, tiene una empresa y también es consultor. Sus artículos sobre marketing y digital (¡no confundir con marketing digital!) son ya leyenda en la red acumulando ya casi 20 años como blogger. Que se dice rápido…Como consultor ha colaborado con una lista impresionante de primeras marcas de consumo y además es co-fundador de Foxize, la escuela de negocios digital de la que es actualmente Director de desarrollo de negocio.

Con Fernando es un placer hablar sobre transformación digital, sobre los modelos digitales y comunicación. Es capaz de dar forma de modelo y hoja de ruta a cosas que para los demás son un lío sin resolver. En la entrevista hemos podido hablar de todo ello pero especialmente de:

  • Cómo nos ha pillado este examen sorpresa de digital
  • Cuáles son los modelos de consultoría válidos hoy
  • Cómo estar presentes en la mente de nuestros clientes
  • Cómo va a ser la formación a partir de ahora

Os confieso una cosa. Al acabar una entrevista con Fernando uno se queda con la sensación de haber dejado mil temas fuera, de que podrías estar un par de horas más sin problema. Pero por ahora esta entrevista ha dado mucho de sí. Otro día le preguntaremos por esos resúmenes visuales tan chulos que prepara.

Te recomiendo que no te pierdas ni un detalle de todo el contenido de la entrevista y si te ha parecido interesante, deja tu comentario y comparte.

Momentos destacados

6:17 «No vendes tus horas, vende tu conocimiento»
15:43 «¿De qué hablamos cuando hablamos de digital?»
23:01 «Los dos grandes tipos de consultoría hoy»
29:45 «Es el momento de pensar en las ventas de septiembre»
41:16 «Dar clases no es tener un powerpoint»

Recursos

Aquí tienes los enlaces a todos los recursos que se mencionan en el episodio:

Test de digitalización de un negocio
Diagnósticos de Foxize
Página web de Fernando de la Rosa

Libros recomendados por Fernando de la Rosa:

Cómo innovar…sin ser Google, de Alfons Cornella
Desorden, de Daniel Solana
Momentos estelares de la humanidad, de Stefan Zweig

 

Te doy la bienvenida a Canal Consultor

Te doy la bienvenida a Canal Consultor

Arranca Canal Consultor

Episodio #001 de Canal Consultor.

 

En este primer episodio te doy la bienvenida a este punto de encuentro para consultores que nace hoy y aquí: Canal Consultor. En este episodio te cuento un poco más sobre mí y porqué he iniciado este proyecto. Cuando yo empecé el camino de la consultoría me encontré con que prácticamente no había referencias en las que fijarse. Nadie te enseña a consultor. Puedes aprender técnicas y metodologías de trabajo, incluso certificarte en determinadas cuestiones. 

Sin embargo, no hay escuelas de consultores. De hecho, si preguntas por ahí poca gente sabrá contestar con claridad la pregunta «¿Qué es un consultor?». Aprender a ser consultor a menudo se basa en ensayo-prueba-error y en información que vas recogiendo aquí y allá. Así que me he propuesto crear un espacio en el que puedas aprender y compartir información y conocimiento sobre la consultoría.

A lo largo de los próximos episodios podrás ir descubriendo estrategias, herramientas y técnicas que te ayudarán a ser mejor profesional y conseguir tu lugar en el mundo como consultor.

Te animo a que te suscribas para no perderte ni uno de los próximos capítulos de Canal Consultor, ¡te espero!

Lo que nos puede enseñar un agricultor chino

Lo que nos puede enseñar un agricultor chino

[Artículo publicado el 19/05/20 en Indicador de Economia]

Situémonos a principios de febrero. China está en plena pandemia y algunas provincias con fuertes restricciones de movilidad y distanciamiento. En un directo a través de la red del alcalde de Sanya, una turística población de la china isla de Hainan, sale a promocionar los apreciados mangos de Jinhuang en directo desde una granja. ¿El resultado? 30.000 kg. de mangos vendidos en sólo dos minutos.

China, ya en el ojo del huracán en ese momento, tenía muchos de los centros de distribución de fruta y verdura cerrados. Parados completamente. Millones de toneladas de mercancía a punto de echarse a perder en almacenes repartidos por todo el país. Miles de productores abocados al desastre económico. Los agricultores se ven obligados a buscarse la vida para salir adelante, ¿os resulta familiar?

En febrero Alibaba, el gigante asiático de comercio electrónico, cedió a los agricultores gratuitamente su canal en la plataforma Taobao para ayudarles en un momento tan difícil. Esto les permitió emitir en directo para presentar y promover sus productos. En vídeo, nada complicadas y obsoletas páginas web, interminables formularios ni saltos al vacío para pagar. Hablando a cámara con sus móviles, poniendo toda la pasión de quién sabe que lo que hace tiene valor y vale la pena. Sólo en los tres primeros días ya se vendieron más de 15 millones de kg. de frutas y verduras directos a cliente final.

No es una seta perdida en medio del bosque, es una iniciativa que forma parte de su programa Freshippo: hasta 6 formatos diferentes de tienda con una estrategia clara de mobile first y entregas rápidas en 30 minutos. Ya han abierto más de 200 con espacios de 4.000 m2 que incluyen terminales de pago sin personas, cintas transportadoras, compra directa desde una aplicación o taquillas automatizadas y climatizadas.

La idea clave es que agricultores y consumidores en China ya habían adoptado el livestreaming, retransmisiones en directo, como vehículo para vender mucho antes del virus. Plataformas como Taobao tienen millones de seguidores que entran a mirar los directos de todo tipo de productores y de una forma muy sencilla e intuitiva hacer sus compras directamente. Para que os hagáis una idea aproximada vendría a ser algo así como los directos de Instagram mezclados con Amazon. Tú puedes hablar directamente con el productor que hace la emisión, hacerle preguntas o plantear dudas y pagar directamente tu pedido. La plataforma ya conoce su dirección y medio de pago, no hace falta complicarlo más. De productor a consumidor final. Rápido y fácil.

Para San Valentín los de Taobao organizaron un concierto benéfico con más de 20 artistas y celebridades actuando desde su casa. Consiguieron una audiencia de más de 4 millones de personas con unas ventas de 380.000 kg de frutas y verduras.

Ya en 2017 Xinda Zhan (Pearl Bro en la red) revolucionó el sector de la venta de perlas subastando en directo las ostras antes de abrirlas. Zhan, hijo de una humilde familia de productores de ostras, en darse cuenta del bajo margen que dejaban los precios fijados por los distribuidores empezó ahacer las ventas emitiendo directamente desde su móvil. Y así lo hace, conectándose en directo con su madre para mostrar las ostras una por una y poniéndolas a la venta en tiempo real. Los usuarios, que no saben todavía cuántas perlas hay dentro cada ostra, van comprando en un formato que se parece a nuestra tradicional subasta de pescado. El resultado es espectacular: más de 4 millones de dólares en medio año multiplicando por 6 los resultados anuales del negocio familiar.

Estos son sólo algunos de los miles de ejemplos que estamos observando en todo el mundo sobre cómo la tecnología puede transformar un sector entero. Llegando a nuevos mercados, creando nuevos productos y servicios o modificando completamente la propuesta de valor. La pandemia ha cogido por sorpresa a todo el mundo y ha acelerado procesos que hubieran durado años. No es cierto que una crisis sea una oportunidad, pero sí lo es que en una crisis también hay oportunidades. Parece lo mismo, pero no es igual.
El número de oportunidades que tendrán en un futuro nuestras empresas será directamente proporcional al espacio que ocupe en la agenda diaria mirar mucho más allá.

Imagen destacada de PHÚC LONG en Unsplash

La transformación que tenía que llegar

La transformación que tenía que llegar

[Artículo publicado el 24/04/20 en Indicador de Economia]

Ya hace unos años que, como dicen los americanos, teníamos un elefante en la sala: la transformación digital. Y, seamos sinceros, no hemos hecho los deberes. Nada que no sepamos, que no nos hubieran avisado. Unos y otros nos hablan de la transformación por aquí, la transformación por allí. Y a veces da la sensación de que nadie sabe muy bien de qué se habla cuando se habla de transformación digital. Que si esto, que si aquello.

Y es que se confunde digitalizarse con transformarse digitalmente. Puede parecer lo mismo pero no es igual. Cambiar el ERP o incorporar un CRM no es transformarse digitalmente. Trabajar sin papeles tampoco es transformarse digitalmente. Hagámoslo, porque tenemos niveles de productividad demasiado bajos. Todo esto es genial pero pertenece al terreno de la eficiencia, de la digitalización de los procesos. Pero no al de la transformación digital.

Para mí la transformación digital impacta en la empresa, sobre todo, de tres formas posibles: en mejorar como se entrega valor al cliente, en las oportunidades de crear nuevos productos / servicios o en la identificación de nuevas oportunidades para generar ingresos. Lisa y llanamente.

Y, desde luego, una vez hecho este análisis habrá un impacto altísimo en los procesos y sobre todo en las personas. Como en todo cambio. Transformarse digitalmente también pide incorporar nuevas formas de relación y cooperación en las empresas. Nuevos estilos de liderazgo, más impulsores que controladores. Más inspiradores que dictadores. Más democracia que jerarquía. No por capricho, no por buenismo. Hagámoslo porque en esta nueva era que se vislumbra es necesario contar con todo el talento de que seamos capaces. Y para poder lucir mejor el talento no quiere ser mandado, quiere ser inspirado. El líder que está pendiente del último detalle y no deja aire para respirar no tiene cabida en una organización más descentralizada, que trabaja de forma asíncrona y que tiene que cambiar de forma ágil a cada paso.

Porque esto también va de agilidad. De ser hábiles para llevar innovaciones al mercado lo más rápido posible. Y lo más rápido posible aprender de los errores. Y rectificar, y volver a insistir enseguida.
Tengamos pues organizaciones ágiles, rápidas. Mejor hecho que perfecto. No nos podemos permitir ya pasar años distraídos de charla en charla pensando que sí, que esto es muy interesante y que ya veremos. Ahora sí que ya no hay tiempo. La economía ha entrado en pausa y nadie sabe bien cómo quedará de afectada. Los clientes de nuevo han cambiado y lo están haciendo en unas circunstancias muy especiales y difíciles. Cuanto más rápidamente sepamos ir reaccionando mejor nos irá.

Hemos perdido unos años muy valiosos en los que no hemos hecho los deberes, pensando que esto llegaría algún día y que tendríamos tiempo de adaptarnos. Y, mira tú por dónde, ha venido un virus a revolverlo todo. Ahora necesitaremos ir mucho más allá y con cierta urgencia.

Sin embargo la transformación digital puede ser todavía una oportunidad para muchas empresas, especialmente aquellas menos impactadas por el efecto del COVIDIEN-19. La transformación digital no es una varita mágica para solucionar los problemas de cualquiera. Los negocios que tengan una alta dependencia de la presencialidad en la entrega de sus productos / servicios seguramente son los que más van a sufrir a corto plazo. Pero sí es una alternativa para tener un modelo industrial moderno, ágil y competitivo en una economía llena de incertidumbres.

De las crisis no necesariamente salen oportunidades pero sí son un buen momento para repensarlo todo. Todo.

Y puestos a repensar, pongamos la mirada en 2030, no en 2010.

Foto destacada de davisco en Unsplash

Cómo emprender cuando no sabes como emprender

Cómo emprender cuando no sabes como emprender

Hace unos días envié un correo a todos los suscriptores con una sencilla pregunta: «¿Cuál es el artículo que te gustaría leer?».

Antes de que un virus le diese la vuelta a nuestro mundo yo me encontraba buscando nuevas ideas para mi blog. Hacía días que venía dándole vueltas a hacer algunos cambios pero no tenía claro cuáles serían los siguientes pasos. Así que me pareció buena idea empezar por lo más básico: preguntar.

Recibí unas cuantas respuestas y todas muy interesantes, la verdad.

Una de ellas me decía «un artículo que se dirija a todos aquellos que quieren emprender y no saben ni por dónde empezar ni como enfocarse”.

Casi nada, pensé. Eso no es un artículo, es un libro. Y además seguro que ya está publicado. El síndrome del impostor, ya sabéis…

Así que dejé esa idea junto con las demás en una listita muy bien organizada en Evernote, en plan jardín de ideas. Como además tenía un montón de trabajo para esos días mi yo procrastinador tomó el mando del proyecto. A la nevera.

Pero enseguida llegó el virus. Y todo cambió.

Todos los cursos, cancelados. Las clases de la universidad convertidas en vídeos. Las charlas, para más adelante. Otros proyectos en los que participo, como TEDxTarragona, aplazados hasta el otoño.

Houston, tenemos un problema.
Mi agenda llena de historias de repente parecía un domingo por la tarde. De un día para otro.

Algunos de mis clientes han visto su facturación pasar a cero de golpe. Cero. Se dice rápido. Enseguida me di cuenta de que muchas empresas no iban a poder superar la pandemia económica. Muchas cerrarán o verán reducida su actividad de forma drástica en mercados que ya veremos cómo arrancan. Creo que va a hacer falta ahora más que nunca pasar a la acción pero también poner algo de cabeza en la estrategia.

Así que superado el shock inicial decidí unirme a una iniciativa solidaria de David Tomás: el #cadenavirus. La propuesta es sencilla: poner a disposición de los demás parte de ese tiempo que se había liberado.

En mi caso, ofreciendo sesiones de Mentoring gratis a todo aquél al que le parezca que le puedo ser de utilidad. Sin más.

La respuesta ha sido muy positiva y ya he podido realizar algunas de esas sesiones. Y aquí es donde se han conectado los puntos y todo cogió un sentido. La mayoría de peticiones que me han llegado eran de emprendedores en una primera fase. Algunos han empezado a facturar, otros están a punto. Pero en casi todos ellos había un problema de planteamiento serio: una propuesta de valor poco clara, difusa o mal definida.

Y de repente he visto la conexión con la petición del artículo: “un artículo que se dirija a todos aquellos que quieren emprender y no saben ni por dónde empezar ni como enfocarse”.

Emprender es toda una aventura. Llena de riesgos y no recomendable para todo el mundo. Hay mil cosas a tener en cuenta, competir ya no es tan sencillo como era hace veinte años. Ahora todo se ha vuelto complejo y lleno de entresijos. Al principio puede parecer un reto imposible. Enseguida hay que aprender finanzas básicas, marketing, fiscalidad, economía elemental, dirección de equipos y no sé cuántas cosas más.

Lo más natural es morir por confusión. Con tantos temas por tratar lo que cuesta es tener claridad, poner foco e ir directos a por él.
No voy a hacer aquí un tratado sobre cómo montar un negocio. Para eso hay miles de artículos escritos que te serán de utilidad. Te aviso, si empiezas por ahí solo vas a conseguir más confusión. Y lo que necesitas es CLARIDAD.

Para no liarte te voy a contar muy sintéticamente las tres cosas que debes hacer ahora mismo para, de una vez por todas, poner claridad en tus ideas.

Busca un papel y bolígrafo, te van a hacer falta. No quiero que te levantes de la mesa hasta que hayas sido capaz de resolver estos tres puntos.

Si ahora no tienes tiempo, déjalo para más adelante, no lo intentes. Esto solo es para los decididos. Si todavía estás mareando la perdiz, sigue buscando artículos sobre cómo montar un negocio.

Pero si quieres saber cuáles son los primeros pasos a dar, aquí los tienes.

1. Segmenta.

No vale con dirigirse a todo el mercado. Eso es la forma más rápida de pegar un tiro a tu proyecto. Así que no lo hagas. Sigue el consejo de los que nos hemos equivocado ya y no cometas tú los mismos errores.

Segmentar es renunciar, sí. Pero también es enfocar y abarcar lo que puedes atender. Especialmente si estás empezando no vas a tener recursos para atacar un mercado generalista.

Una segmentación no es: “Familias”.
Busca algo más concreto, por ejemplo: “Familias que viven en ciudades de más de 10.000 habitantes y que tienen dos hijos o más menores de 12 años”.

Empieza por ahí, ya tendrás tiempo de ampliar fronteras.

Si tampoco tienes clara una idea de negocio plantéate la pregunta de otra manera. Vas a pasar miles de horas hablando con tus clientes y tratando con ellos. Así que piensa, ¿con quién estarás más cómodo trabajando?
Créeme, es importante sentirte a gusto con lo que haces porque los vas a ver más que a tu familia.

Así que ahora mismo anota en una hoja quién narices es tu cliente. Y no te levantes hasta que eso esté clarísimo y bien definido.

2. ¿Cuál es el problema que les vas a solucionar?

Los clientes no compran tus productos, olvídate de eso. Compran el hecho de que les soluciones sus problemas. Punto.
Así que deja de hablar de lo que haces. Me da igual si son trainings, sesiones de consultoría, servicios profesionales o lo que sea. Olvídate por ahora.

Deja de preparar ahora mismo tu presentación profesional hablando de tu preparación, tu experiencia y tus servicios. Aparca eso.

Si estás pensando en esa familia… ¿cuál de sus problemas vas a solucionar? De nuevo, busca respuestas concretas.

Algo del estilo: “¿Cómo podríamos reducir el uso de plásticos en nuestro día a día?”. Eso podría ser un problema a resolver para tu cliente. Solo es un ejemplo, dale vueltas a cuáles son los problemas reales de tus clientes. Y, por favor, todavía no pienses en productos o servicios.

3. Diseña tu propuesta de valor.

¿Que qué es una propuesta de valor? Simple: cómo vas a solucionar los problemas de tus clientes con tus soluciones.

De nuevo, esto no va de tus productos. Eso es lo que pondrás en la factura, pero no es una propuesta de valor. En este artículo lo tienes explicado con mucho más detalle, échale un vistazo ahora mismo y te espero aquí.

¿Ya? Bueno, pues entonces de nuevo toma papel y bolígrafo y redacta ahora mismo tu primera propuesta de valor.
Primera, sí. Tendrás tiempo de darle una vuelta a tu proyecto. Ya podrás iterar todo lo que haga falta. Porque entre otras cosas todo esto no son más que ideas que están ahora mismo en tu cabeza.

Pero deberás contrastar todo esto con tus clientes, ver si lo que has identificado es real o solo son tus deseos. Prepárate para cambiar tantas veces como haga falta y no te aferres a tu idea.

Si eres capaz de tener estos tres principios claros, créeme, tienes muchísimo ganado. A partir de aquí ya puedes construir tu proyecto con foco y claridad en las ideas. No hay nada peor que andar mareando la perdiz por el mercado. Poner foco en tus energías es la forma más rápida de tener un producto mínimo viable a desarrollar.

Pero ponerte en marcha ya depende de ti. Te hago una proposición honesta: aprovecha estos días de confinamiento y pon foco en tu proyecto. Seguro que además tienes mil cosas, lo entiendo. Nos pasa a todos.

Sin embargo tienes una oportunidad para sacar algo positivo de esta experiencia, no la dejes pasar.
Ponte ya, no tienes tiempo que perder.

 

Foto destacada en Unsplash de Fiona Smallwood

Me uno a la #cadenavirus: te ofrezco una sesión de mentoring

Me uno a la #cadenavirus: te ofrezco una sesión de mentoring

Me uno a cadenavirus inspirada por David Tomas hace unos días.

Como a muchos otros a mí también me han cancelado, por supuesto, todos los cursos, talleres y charlas que iba a dar en un par de semanas pero todos sabemos que el parón va a durar bastante más.

Van a ser tiempos duros para todos, hay muchos negocios que van a sufrir las consecuencias.

Así que aquí va mi granito de arena.

Si crees que te puedo ser de ayuda te ofrezco una sesión de mentoring conmigo sobre estrategia de empresa o marketing digital. Aquí mismo encontrarás los slots disponibles con un sencillo cuestionario, escoge el que mejor te vaya y listo.

Sin truco, sin trampa ni cartón. Si crees que te puedo ser de utilidad reserva ahora tu sesión.

Por último, te invito a sumarte a esta hashtagcadenavirus. Párate a pensar un momento, ¿cómo podrías ayudar a los demás?


Si solo tienes una idea, no tienes nada

Si solo tienes una idea, no tienes nada

[Artículo publicado el 16/3/2020 en Indicador de Economia]

A las empresas nos cuesta pensar. Será por nuestra cultura empresarial, por las prisas, o por todo un poco. El día a día nos come, no nos deja margen a la creatividad y la innovación. Somos más de acción que de reflexión. Y lo necesitamos, ahora más que nunca. Estamos en una era de transformación en muchos sentidos. Una era que nos exigirá revolver los modelos de negocio, definir nuevos servicios y productos e incluso identificar nuevos mercados. De modo que con ir haciendo no habrá suficiente. Nos harán falta ideas disruptivas, ideas rompedoras con lo establecido que nos permitan ir mucho más allá. Necesitaremos crear nuevas soluciones, nuevas líneas de trabajo, nuevos proyectos. Crear a partir del talento, de las ideas. Crear para innovar.

Cuando pido a un grupo de profesionales si se consideran creativos os podéis imaginar las respuestas. Primer mito a desmontar: ser creativo no es ser artista. Creativos somos todos. O podemos ser. Tener ideas está sobrevalorado. Con esto no quiero decir que las ideas no tengan valor, al contrario! Pero no son un elixir reservado a cuatro privilegiados. De ideas, buenas o malas, tenemos todos. Todos sin excepción. Así que mira a tu alrededor y observa la cantidad de buenas ideas que se están perdiendo escondidas en «no, yo es que no soy una persona creativa».

Si eres de aquellas personas que tiene buenas ideas en la ducha, haciendo deporte o escuchando música tengo noticias para ti. Nos pasa a casi todos. Es normal. Lo que no es normal es tener ideas en una sala gris, con luz artificial y con el único sonido de los fluorescentes. La innovación es creatividad aplicada y para poder aplicar creatividad necesitamos docenas de ideas, quizás cientos. La calidad va precedida de la cantidad. De modo que si el procedimiento que se aplica en tu casa es abrir las libretas, miraros las caras y esperar que la magia suceda yo iría cambiando de táctica.

Para tener grandes ideas a implementar es necesario primero ir dos pasos atrás. En primer lugar debemos aprender a hacernos las preguntas correctas, a saber plantear los problemas como retos. Lo que hacemos habitualmente para generar ideas es listar los problemas, enunciarlos. Pero enunciar un problema no es formular una pregunta. Esto simplemente lo describe, lo deja sobre la mesa y puede crear incluso situaciones incómodas. Enunciar un problema es identificar los problemas del enfermo, pero no hacer un diagnóstico del mejor tratamiento. La pregunta debe ser el bisturí que abre el camino, no la constatación de algo a resolver.

En cambio, una mirada al problema como un reto a solucionar cambia la predisposición del equipo en su compromiso para encontrar una solución. Pasar del «Sí, pero …» en «Y si …?» puede ser verdaderamente rompedor. Cambiar las opiniones jerárquicas por participaciones democráticas. Pasar de la discusión en el intercambio de propuestas. Visualizar pensamientos en lugar de confrontar opiniones.

Pero después debemos saber aplicar técnicas para explorar los retos y generar ideas. Muchas. Muchísimas. Y aquí es donde a menudo fallamos. En generar ideas de forma masiva. Seguro que todo el mundo conoce la lluvia de ideas pero más allá de eso hay miles de técnicas posibles. Si no sabéis por dónde tirar podéis realizar una sencilla búsqueda en Google y encontraréis miles de hilos por donde seguir. Un buen punto para empezar son los libros «Game Storming» o el ya clásico «Thinkertoys». Para generar soluciones verdaderamente disruptivas necesitamos crear un clima creativo suficientemente rompedor y fuera de lo previsto. Si siempre hacemos las mismas cosas no es de extrañar que obtengamos resultados similares.

Después ya vendrán los filtros. Las evaluaciones, los análisis de rendimiento y viabilidad. Y aquí ya veremos cuál de los cientos de ideas será la que salga adelante en forma de proyecto. Porque de eso se trata, de generar proyectos disruptivos. Tener ideas para tener ideas es inútil, no nos aporta nada. Las personas que marcan la diferencia no son las que tienen ideas, ideas tiene todos. Las quienes marcan la diferencia son aquellas que son capaces de seguir todo el proceso e implementar proyectos.

Sí a la acción. Pero antes pongamos la inteligencia y la creatividad.

 

Foto destacada de Danielle Maclnnes en Unsplash

Mis proyectos paralelos: Make&Talk

Mis proyectos paralelos: Make&Talk

¿A ti solo te interesa un tema? A mi no, desde luego. Quizá sea un defecto. O una virtud, todavía no estoy seguro de qué es. Lo que sí sé es que la vida tiene millones de cosas interesantísimas como para andar por ahí sin prestar atención. Sí, ya sé que la vida también puede ser un fastidio en ocasiones. Que el día a día puede llegar a ser tedioso, monótono y absorbente.  Como una carretera larga y recta a la que no le ves el final.

Pero no me negarás que, a veces, en una curva del camino encuentras algo que te emociona, que conecta contigo. Bueno, yo soy de ésos. De los que buscan las curvas del camino, los paisajes cambiantes y la exploración por la exploración. Me encanta aprender cosas nuevas. En estos últimos años aprendí a revelar fotografías, a tocar (mal, muy mal) la guitarra, he ido a cursos de cocina, de tango (sí, sí, de tango) o de cata de aceites entre muchas otras cosas. Ninguna de ellas me gusta tanto como para dedicarme en cuerpo y alma. Además la mayoría se me dan fatal, admitámoslo, ¡pero todas son tan divertidas!

En mi lado profesional me ha pasado siempre un poco lo mismo. En mi trayectoria he estado siempre vinculado al mundo del marketing, la dirección de empresa y la gestión empresarial. Desde hace unos años mi rol profesional es el de consultor independiente como seguramente sabes si has llegado hasta aquí. Es algo que requiere ciertas habilidades de gestión comercial y desarrollo de proyectos pero que, por el contrario, es bastante solitario. Y no es que la soledad no me guste, al contrario, a menudo la busco. Es que hace muchos años aprendí que para crecer hay que rodearse de gente que sea más buena que tú.

Así que no he podido evitar ir desarrollando proyectos paralelos para dar salida a algunas de mis pasiones profesionales que de otra manera nunca verían la luz. En particular dos proyectos que ya están consolidados totalmente como son TEDxTarragona y la criatura más reciente, Make&Talk.

Si conoces las charlas TED entenderás fácilmente qué es TEDxTarragona: ni más ni menos que un evento anual que realizamos en Tarragona para difundir ideas que valen la pena bajo una licencia TED. TEDxTarragona me da muchas alegrías, la principal es poder estar en contacto permanente con personas que me enriquecen a cada paso y, por supuesto, los extraordinarios oradores que uno puede ir conociendo por el camino. Personas todas ellas que sobresalen de forma extraordinaria y de las que se puede aprender mucho.

Pero sobretodo a algo que me fascina, que es la comunicación desde un escenario. Esa magia que a veces, solo a veces, se produce con la conexión entre orador y audiencia. Cuando aunque solo sea por un instante algo en la mente de unos y otros se alinea y se ve modificado. Ese momento es único, irrepetible y es de las cosas que nos diferencia como especie: la capacidad de transmitir ideas.

Las ideas son la génesis de los proyectos, del cambio, del progreso. Sin ellas no hay nada. Pero las ideas no son nada si después no van acompañadas de método, esfuerzo y constancia. Y para eso nació el proyecto Make&Talk, para ayudar a otras personas a hacer de sus ideas algo grande. Algo que trascienda y deje huella. Este viaje tampoco lo hago solo, voy en compañía de Cristina Juesas y Robert Ferrer, ambos organizadores de eventos TEDx como yo y, por tanto, con amplísima experiencia en la preparación de charlas para sus eventos TEDxVitoriaGasteiz y TEDxGracia. Si más o menos sabes lo que es un TEDx sabrás que nuestra labor no se ciñe solamente a la preparación de las charlas, sino que hay que hacerse cargo de muchas otras tareas como son los acuerdos de patrocinio, la creación de experiencias únicas, liderar equipos de voluntarios, dar a conocer el evento por todos los medios posibles y muchas otras cosas más. Sin duda es una escuela de generación e implementación de proyectos única, una ocasión increíble de aprender y aprender a cada paso.

El viaje del héroe

En Make&Talk empezamos hace un par de años a impartir cursos presenciales para empresas con un éxito razonablemente aceptable. Nos dimos cuenta que todo ese aprendizaje acumulado podía servir a muchas personas de ayuda en sus proyectos. Así que todo este año pasado estuvimos pensando cómo hacer llegar nuestro mensaje a muchas más personas que quieren mejorar sus habilidades de comunicación.

Por ello hemos preparado toda una serie de contenidos para tratar la que seguramente es la estructura narrativa más utilizada: el viaje del héroe. Si todavía no la conoces debes saber que es la estructura que está detrás de Star Wars, Stranger Things o en muchos de los personajes de Juego de Tronos. Y lo sorprendente es que también está presente en muchas grandes charlas, por ejemplo, de TED.

Aprender de los mejores siempre ha sido una buena idea, ¿verdad? Pues lo que hemos hecho es desgranar paso a paso la estructura narrativa del Viaje del héroe y reducirla a 4 pasos para que puedas adaptarla a tus charlas y que dejen de ser un tostón. Así de fácil.

El e-book

En la página web de Make&Talk puedes encontrar algunos posts que ya dan algunas pistas sobre cómo mejorar y transformar las ideas en algo más grande. Y sobretodo, lo más importante, hemos publicado un e-book en Amazon explicando el método paso a paso y todas las herramientas necesarias para hacerlo. El e-book ha sido un éxito en su formato Kindle y estuvo unas semanas como número 1 de oratoria en castellano, ni nosotros nos lo creíamos. Al principio pensábamos que era un error, pero no, ahí estuvo.

El curso

Y para los que un libro no es suficiente hemos creado un curso de 9 semanas mucho más detallado, con un grupo de apoyo y mentoría de acompañamiento. Porque sabemos lo complicado que puede resultar implementar un cambio, una idea. Así que el curso incluye toda la teoría y conocimientos que vas a necesitar pero también una serie de ejercicios que deberás hacer si de verdad quieres cambiar. Un auténtico paso a paso desgranado, detallado y con todo lo necesario para que la próxima vez que estés ante una audiencia les dejes clavados en la butaca.

Esta es la primera edición y está a un precio muy especial de lanzamiento. Tenemos previstas más ediciones del curso este mismo año, pero no confirmaremos fechas y plazas hasta haber completado esta edición y haber revisado bien los resultados.

Tenemos muchas más ideas en cola pendientes de desarrollar. El día que inventen semanas de 8 días tal vez podamos desarrollarlas todas. Mientras tanto estaremos atentos a los resultados pero también a vuestros comentarios y propuestas. Lo que es seguro es que no nos quedaremos aquí. Venga, ¡ te espero !

Aplausos: consigue el éxito que te mereces

  • 9 lecciones con contenidos exclusivos
  • Sesiones semanales en vivo
  • Acceso a la comunidad Make&Talkers
  • Bonus 1: E-book “El Viaje del Héroe: método en 4 pasos”
  • Bonus 2: Plantilla “Diagrama de personajes”
  • Bonus 3: Plantilla “Rueda de los sentimientos”
  • Bonus 4: Plantilla “El Viaje del Héroe”
Fracasar no es aprender

Fracasar no es aprender

Tal vez sea porque en esta vida me he llevado ya un buen puñado de decepciones. Y no me quejo. Si hago balance en lo vivido hasta ahora he tenido muchos más momentos de éxito que de fracaso.

Tal vez sea porque se me levanta una ceja ante las frasecitas de Mr. Wonderful. Soy más fan de Mr. Puteful, la verdad. Frases como «Sonríe, nada tiene tanta gravedad» o «si te esfuerzas no habrá sueño que se te resista» no son para mí.

Pero si algo he aprendido es que poner toda la carne en el asador a menudo no basta. Que querer no es poder. Es una condición necesaria pero no suficiente. Querer es lo que abre la puerta a poder. Y luego viene el contexto, las circunstancias, el azar, todo lo demás.

En cambio, me da la impresión que el fracaso es algo de lo que cuesta hablar, ya no digo admitir. Cada vez se hace más presente este marco mental entre cierto tipo de emprendedores en el que el fracaso parece que no forme parte de las posibilidades. Como si fuese algo inadmisible, improbable. Como si la determinación hacia el éxito automáticamente elimina cualquier tipo de contratiempo. Y mira, pues no.

Estoy pensando, por ejemplo, en todos esos que asumen las pérdidas multimillonarias como algo normal. Lo siento, pero las cosas no son así. Perder dinero a cientos de millones no es lo normal. Puede ser el camino a algo mayor y rentable, sé de sobra de qué va. Pero también puede ser un fracaso monumental de consecuencias nefastas para todos los implicados. Hemos visto proyectos con montones de talento, buenas personas y recursos suficientes y aún así fracasaron. Así que alerta, porque esa posibilidad existe y está ahí, agazapada.

Muy a menudo este mantra se completa con la idea «no se fracasa, se triunfa o se aprende». Error. Fracasar es fracasar, y ya. Si eres listo puede ser que aprendas, pero tampoco es mandatario. Demasiadas veces se atribuye el fracaso a terceros, al entorno, a los tiempos. Pero chico, ¡cómo cuesta asumir que te has equivocado!

Que esa decisión estratégica la tomaste a ciegas, sin escuchar. Que no te habías preparado lo suficiente. Que escogiste malos compañeros de viaje. Que no supiste leer las señales. Que te cegó la ambición. Que te mataron las prisas. Que te perdiste en los detalles. Que procrastinaste más de lo que deberías.

Así que voy a intentar poner blanco sobre negro, por lo menos en mis pensamientos.

Un fracaso sucede cuando el resultado no es el esperado, cuando no se cumplen las expectativas. Cuando los proyectos se vienen abajo, cuando todo aquello que habías visualizado se desvanece.

 

¿Se aprende de los fracasos?

Bueno, pues depende de ti. Puede que sí o puede que no.

Si eres capaz de darte cuenta de los múltiples errores que ayudaron a fracasar vas a acumular aprendizaje, sin duda. Echar la vista atrás no es inútil. Al contrario, te puede servir para ver todo lo que hiciste mal y pudiste hacer mejor. No digo que todos los errores sean tuyos. Relájate, tú no controlas el universo entero. Pero sí está en tus manos ser cada día un poco mejor. Trabaja por tu 1% diario de mejora y tu margen de incertidumbre se irá reduciendo.

Pero si lo único que aplicas es una psicología de avestruz lo más probable es que seas un mono con cuchillos. El fracaso no es motivo para esconderse, a no ser que seas tan idiota como para no admitir tus errores y darte cuenta de cómo no repetirlos.

La clave como te digo es el aprendizaje. Crear, innovar, ir más allá implica acertar cierto grado de incertidumbre hacia lo desconocido. Así que toma ese viaje con los cinco sentidos para aprender todo lo que puedas, ajusta la mirilla y sigue adelante todo lo mejor que puedas.

Y recuerda, no somos máquinas perfectas ni completas. Ni dominamos el caos. La complejidad es la madre de la incertidumbre. Podemos intentar reducir los márgenes de error, pero forma parte de nosotros. Así que vive con determinación, pero también con aceptación que el fracaso forma parte del proceso. Que te sirva o no depende solo de ti.

 

Foto destacada en Unsplash de Nathan Dumlao