El marketing político en las redes sociales

De un tiempo a esta parte las redes sociales se han puesto de moda, que no es lo mismo que decir que son una moda. El mensaje ha calado y ya quién más quién menos se está enterando que por aquí algo se mueve y que hay que prestarle atención.

Es natural, un proceso esperable. La fase de los early adopters ya pasó y ahora estamos en otra etapa. La de llamar la atención al gran público, la de que se den cuenta que este fenómeno es suficientemente destacado para, como mínimo, aproximarse e intentar comprender qué y porqué suceden las cosas.

Hace unos días me pidieron una pequeña colaboración para un artículo en el que se trataba cómo se iban a utilizar las redes sociales en la campaña de las próximas elecciones municipales. Servidor apostillaba sobre la oportunidad para los candidatos de abrir un canal de comunicación directo con los ciudadanos como una nueva vía para debatir ideas, aportar nuevas visiones y, en definitiva, captar en primera persona la esencia de la democracia. ¿O no era para eso que montábamos este lío?

Y desde luego por lo que uno nunca estará es por la labor de trasladar las mismas viejas y gastadas estrategias a los flamantes nuevos medios sociales.

Y cuál es mi sorpresa cuando hoy me desayuno con el video del candidato del Partido Popular a mi ciudad, Tarragona, Alejandro Fernández. No voy a entrar en el color político porque eso no tiene aquí ninguna relevancia. Pero si puedo entrar a reflexionar sobre la conveniencia o no de hacerlo.

El video en cuestión es un pase de imágenes de la cara del candidato y un par de imágenes de logotipo de su partido con los oportunos mensajes invitando al voto. Y el audio es una interpretación de la canción de Lady Gaga “Alejandro” con perlas como “toca PP, confía en Alejandro, un nuevo alcalde que se preocupa por ti”.

Está clara la intención de conseguir viralidad y podemos decir que ciertamente ha conseguido repercusión. Esta mañana era trending topic en twitter a nivel España. Y como es obvio el cachondeo por la red estaba servido. Porque si algo está claro es que la imagen del candidato y la de Lady Gaga son como agua y aceite. Por aquí sí que no cuela. Otra cosa clara es que el mensaje y significado de la canción tampoco parece que pueda ir demasiado en la línea conservadora del partido al que representa. Es decir, como estrategia de marketing no parece muy madurada.

Entonces, ¿para qué? O mejor dicho, ¿por qué? ¿Para conseguir repercusión y que los focos por un tiempo se volviesen hacia él? ¿A cualquier precio?

¿Eso es lo que son las redes sociales para los políticos? ¿Simplemente un lugar donde lanzar mensajes del tipo que sea con tal de llegar al máximo de ciudadanos?

Cada uno es libre de hacer lo que dé la real gana con su youtube y su twitter, faltaría más. Pero yo preferiría que los perfiles de twitter (y no lo digo ahora por Alejandro Fernández) fuesen auténticos, que pudiésemos tratar directamente con ellos, nuestros representantes. Me gustaría que a través de las redes pudiésemos decirles lo que nos gusta y lo que no. Que pudiesen escuchar directamente lo que tenemos que decirles, que es mucho. Que no se tomasen esto como un medio más en el que gritarnos a la oreja que les votemos sin más. Creo que así le hacen un flaco favor a la democracia.

En fin, pongo aquí el video para que cada uno se forme su opinión. Eso sí, mucho cuidado porque la señora Gaga hace melodías pegadizas como nadie y ésta se pega a lo bárbaro.

Pim-pam-pum al famoso

Pim-pam-pum al famoso

Hoy me han pedido una pequeña colaboración en un artículo sobre comunicación política. Básicamente lo que se me pide es que dé mi opinión sobre qué implica para los candidatos el hecho de estar presentes en las redes sociales.

Hace tiempo que vengo siguiendo en twitter las cuentas de algunos políticos, unos locales, otros no. Si te interesa, tengo una lista montada que puedes consultar. No están todos los que son, no es un nada representativo. Lo único que les une es el hecho de estar en mi lista.

Vengo fijándome en qué dicen, cómo lo dicen, a quién se dirigen (unos a su parroquia, otros a todo el mundo) y también si atufan a ausentes. Y es que hay casos en los que tiene toda la pinta que no son ellos los que tuitean.

Cuando me han pedido pues la colaboración para el artículo no he podido evitar acordarme de los recientes “casos” de jaleo con gente famosa o simplemente popular. Parece que a veces en twitter hay ganas de meterle caña a cualquiera que sea mínimamente famoso y que pegue un resbalón como el más común de los mortales. Y ahí no perdonamos. En cuanto hay un resquicio para la ridiculización ahí que va el gentío a ahondar en las heridas, a hacer más evidente lo ya expuesto.

Por poner algunos ejemplos, la polémica que se organizó con Pérez-Reverte cuando dijo que Moratinos era un mierda. El mismo Pérez-Reverte se apuntó al festival con mucho sentido del humor, todo sea dicho, tuiteando sobre ese tema. Tal ha sido el volumen del cachondeo que se organizó una web con sus #perezrevertefacts.

Recientemente hemos visto también el desafortunado mensaje de David Bisbal, de viaje por Egipto y al que no se le ocurrió otra cosa que lanzar el siguiente mensaje:

Bisbal, con más de un millón de seguidores, tuvo que ver cómo se le echaba encima un chaparrón de mensajes haciendo mofa sobre su comentario a través de la etiqueta #turismobisbal.

Este fin de semana todavía tuvimos otro episodio más en twitter con Jordi González de protagonista. Ante un mensaje que calificaba su programa como telebasura la respuesta de Jordi fue esta otra:

Jordi González se disculpó a los pocos minutos a su manera (@chicadelatele lo ha contado al detalle), pero el lío ya estaba formado. Y curiosamente, en los días siguientes a este comentario su cuenta ha experimentado un crecimiento por encima de lo habitual:

Seguidores de Jordi González en twitter

Twitter, igual que cualquier otro patio, no es más que lo que nosotros queremos que sea. O sea, es como nosotros. La semana pasada el gran Amela observaba la gran paradoja que se produce entre nosotros y la tele. Decía Amela, “todos decimos ser mejor que lo que sale en la tele. Pero si todos somos mejores que la tele, ¿porqué la tele es tan mala como decimos que es? ” Algo parecido irá pasando en twitter. El otro día Dolors Reig también hablaba de esto en su blog. Pasada la etapa de los early adopters las redes sociales se irán pareciendo cada vez más a como somos en conjunto en la vida real.

Internet da unas herramientas formidables que permiten al personal organizarse alrededor de cualquier idea con una efectividad que hace palidecer a cualquier organización formal. Ahora tenemos unos micrófonos gigantes desde los que vociferar cualquier cosa que nos apetezca, razonada o no. Y los famosos no pueden ser ajenos a este hecho. Retirados los decorados y apagadas las luces que nos encandilan quedan al descubierto las miserias humanas de cualquiera, sea quien sea.

En las redes sociales sé tú mismo. Lo repetimos como un mantra. Y eso es lo que les sucede a algunos, sencilla y llanamente son ellos mismos. La única diferencia es que ahora, al otro lado, el personal puede organizarse y echar a los leones al mismo que ayer encumbraba.

Foto en flickr de Pablo Venegas

Entrevista a Viscoform

Entrevista a Viscoform

Estos días estoy impartiendo un curso para empresas que quieren acercarse al mundillo de las redes sociales. Una de mis obsesiones es que se fijen en iguales. Es decir, está fantástico analizar campañas como las de Old Spice o mogollones como el que se lió con el logo de Gap. Pero cuando vuelvan a sus oficinas se encontrarán con el día a día de la pequeña empresa. Prisas, urgencias, problemas, poco tiempo para todo…y pocos recursos. Y entonces verán que no pueden contratar una gran agencia, ni invertir sabrosos euritos en videos virales. Ni siquiera soñar con tener un community manager. Ellos deberán ser sus community managers.

Por eso me encanta hablar de La Jamonería (¿sabías que tiene una aplicación en facebook para hacer reservas?), de las Manolitas o de Viscoform. Este último caso me parece especialmente destacable por el sector en el que se mueven y las costumbres adquiridas en los hábitos de compra de un colchón. Cuando le propuse a Empar Fayos, gerente de Viscoform, que participase en el curso como entrevistada no dudó en aceptar, cosa que le agradezco muchísmo.

La entrevista la hicimos por videoconferencia a través de Skype y el grupo le pudo dirigir unas cuantas preguntas que dieron pie a una conversación genial con Empar. De esa conversación yo saqué algunas conclusiones:

  • Estrategia. En un entorno tan nuevo y turbulento como el de las redes sociales están abiertos a cambiar constantemente y a incorporar la nueva herramienta que haga falta. El último juguete que han añadido a su web es un canal de skype para clientes. Algo tan sencillo como eso y que les acerca un poco más en su voluntad de comunicación directa y fácil.
  • Feedback. Su activa presencia en redes hace que la comunicación fluya constantemente con sus clientes. Las redes son personas y por eso Empar dice con total claridad: “es como en el mundo real, se trata de hacer amigos“. Y debe tener razón porque esa actitud con la que actúan les está dando buenos resultados. En su página web han abierto una pestaña lateral desde la que recibir propuestas que se pueden debatir posteriormente en los foros abiertos:

Viscoform: ideas para mejorar el descanso

  • Actitud. Les puedes encontrar en twitter, en facebook, en youtube y en flickr, entre otros lugares. Pero de todos ellos yo destacaría twitter sin duda. Allí puedes encontrar a Empar y a Mark dispuestos a charlar con cualquiera, a relacionarse, a conocer, a escuchar. A hacer amigos, vamos. Alguien le preguntó a Empar cuánto tiempo destinaba a actualizar y mantener perfiles en las redes. Pero eso era como preguntarle cuánto tiempo dedica a respirar. Seguro que es mucho, pero está integrado en su vida de una forma tan natural que no es una tarea más. Y me gusta como llaman a sus comunidades: amigos. Porque eso es lo que consiguen todos los días, amigos.
  • Costes. Cómo no salió a relucir el tema de costes e inversiones. Empar respondió con contundencia, como es ella: “¿Cuántos habéis hecho campañas en televisión? ¿Y cuántos las habéis hecho en radio?” Silencio al otro lado. “Pues yo tampoco, ninguna. Porque los emprendedores tenemos todos algo en común, no tenemos un duro.” Esa visibilidad que han conseguido en las redes la han hecho a golpe de esfuerzo personal, sin ninguna agencia que les haya redactado un estupendo plan 2.0.
  • Ventas. Mucho hay escrito sobre cómo optimizar la conversión en ventas. Empar nos reveló una cifra realmente muy destacada. Hasta un 20% de las ventas provienen directamente de la red. Pero ahí no contabilizan las ventas realizadas en tiendas físicas de distribuidores de Viscoform a las que acuden personas después de haber contactado en las redes sociales.

Me parece que este último dato es revelador y el mejor indicador de éxito de quién ha visto en las redes la forma de conseguir sus objetivos. Enhorabuena…¡y muchas gracias!

¿En qué red social debo estar?

¿En qué red social debo estar?

Imagino que es la pregunta de moda. Ya no sé cuántas veces me la habrán hecho en los últimos meses. Recuerdo una charla en la que al acabar se me acercó una persona con su libreta y ni corta ni perezosa me dice: “Para una organización como la nuestra, dime en qué sitios debo darme de alta.” Glubs.

La red está inundada de artículos recomendando una u otra estrategia, que si ésta o la otra red, que si la más papichúlica de las herramientas…Así que no voy a abusar de vuestra paciencia volviendo sobre los mismos remachados clavos.

Yo el único consejo que me veo capaz de darle a cualquiera es que no coja una borrachera 2.0. Os cuento.

Mi experiencia me dice que en ocasiones las organizaciones que empiezan a acercarse a las redes sociales se dan de alta en todo lo que se mueve, se llame facebook, se llame twitter, youtube, o quora… En primer lugar, como en cualquier otro tema, habrá que preguntarse para qué narices queremos estar en las redes sociales. Y la respuesta no es tan obvia. Reflexionemos también sobre si la respuesta más acertada es en ninguna.

En las redes sociales lo único que hay al otro lado son personas, así que la cuestión se reduce a relacionarse con esas personas. ¿Para qué? ¿Cómo? Bueno, sobre eso, ya hace un tiempo que Carme Pla nos hizo un buen post sobre la visión de McKinsey y la de David Sánchez Bote, dicho sea de paso, más acertada que la de la gran consultora.

Así que dependiendo de qué es lo que pretendo conseguir a través de esas relaciones deberé poder determinar qué tipo de acciones puedo llevar a cabo. Y otra cosa muy distinta es si esas personas y el rol que desempeñan hacia mi utilizan la red o si conocen una determinada herramienta 2.0.

Si lo que buscas es hacer branding y tus clientes no están en facebook, ni lo utilizan ni parece que lo tengan ni medio previsto; ¿valdrá la pena invertir recursos en ello?

Sería fabuloso abrir un canal de atención al empleado en twitter. ¿Seguro? ¿Llevan un smartphone en el bolsillo con 3G?

Las descripciones de puestos podrían estar en una wiki para ir recibiendo aportaciones. ¿Sí? ¿Está nuestra organización culturalmente preparada para ello? ¿Incluida la dirección?

Ya sé que puede parecer un contrasentido en este blog contarle a la gente que no se apresure a abrir perfiles de empresa. Yo animo a cualquiera a que pruebe todos los nuevos juguetes que le venga en gana. Que trastee, que se equivoque todo lo que haga falta. Que se fije en qué hacen esas personas con las que quiere relacionarse, en qué sitios están, qué dicen y de qué forma lo hacen.

Será entonces el momento de decidir si se aprovechan las oportunidades que da la red y de qué forma lo va a hacer. Seguro que entonces la respuesta a la pregunta se tiene mucho más clara.